En Argentina la ESI está en riesgo. Además del desfinanciamiento, avanzaron discursos fake que cuentan con aval del Gobierno. ¿Qué palabras usan? ¿Quiénes son sus referentes?
Por Jazmín Llorente, Mora Caamaño Jara y Pilar Santos Azconzabal
Esto no es Sex Education
En la casa de Mara siempre se habló libremente de sexualidad. Sus compañeros de la escuela se reían cuando iban a visitarla, le decían que era como Otis de Sex Education. Ella también se reía, porque le resultaba completamente corriente: su mamá trabajaba en el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia ENIA. Hoy ese programa está siendo desmantelado y genera terribles consecuencias, la entrega de preservativos y anticonceptivos cayó al nivel más bajo en una década. En 2014 se habían distribuido 10,4 millones de preservativos: en 2024 fueron 4,8.
En el living de la casa de Mara tenían una repisa con cajas repletas de profilácticos, maquetas de vulvas, penes de madera y juegos de trivias sobre infecciones de transmisión sexual. “Puedo decir que uno de los primeros lugares en los que aprendí sobre ESI fue en mi casa. También sé que no es la realidad de muchas personas de mi edad, porque todavía es tabú hablar sobre sexualidad, y si no fuera por la ESI muchos no tendrían un espacio seguro para sacarse dudas, hablar de cómo se sienten, aprender cómo cuidarse y cuidar a otros”, dice.
Mara tiene 19 recién cumplidos y estudia Comunicación Social. Una de sus pasiones es el activismo menstrual, por eso sigue muchas cuentas vinculadas a la salud sexual. Hace unos meses, en una de esas tardes en las que no puede soltar el celular, se encontró con una noticia que le llamó la atención. Carlos Torrendell, secretario de Educación del Gobierno Nacional, admitía que una organización conservadora y católica había dado un curso de “alfabetización emocional” a los formadores de docentes que se encargan de aplicar la ESI en distintas jurisdicciones del país. La capacitación que comenzó el 21 de octubre de 2024 estuvo a cargo del director ejecutivo de Teen STAR, Miguel del Río Vigil, en la mismísima sede de la Secretaría de Educación de la Nación.
El curso de Teen STAR partió de un enfoque centrado en la biología, donde se habló en términos de “aparato reproductor femenino y masculino” dejando por fuera al sexo sin reproducción y a las existencias trans. De lo biologicista a lo paranormal, la capacitación también se propuso enseñarles a alumnas con cuadros de ansiedad a usar una cuchara o tenedor para frotarse el brazo, para así determinar si están atravesando un problema hormonal.
Teen STAR no salió de un repollo. Fue fundada en 1980 por Hanna Klaus, médica especializada en ginecología y obstetricia y miembro de “Hermanas de la Misión Médica”, una congregación religiosa de mujeres. En la página de su filial en México cuentan la razón que motivó a Klaus a fundar la organización: “Desde finales de la década de 1970, problemas como embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes habían intentado tratarse mediante el uso de anticonceptivos. Pero el enfoque anticonceptivo impedía que los jóvenes vincularan lo que la relación sexual significa: la entrega total y mutua de uno mismo y su poder de procrear vida. Desde el punto de vista educacional, esos enfoques eran inherentemente no educativos”.
Desde EE.UU. comenzaron a extender sus raíces por el mundo, logrando presencia en más de 50 países. Sus vínculos con los sectores más conservadores de la Iglesia fueron clave. En 1994 llegaron a Chile, sentando bases por primera vez en América Latina y tomando especial protagonismo en 2014, cuando se anunció que la presidenta Michelle Bachelet presentaría un proyecto de Ley que despenalizaba parcialmente el aborto. En todos los medios de comunicación se armaban paneles con especialistas para que expusieran sus opiniones, fue entonces que comenzó a aparecer con frecuencia Pilar Vigil, obstetra, ginecóloga, investigadora en el campo de la fertilidad y presidenta de Teen STAR Internacional. Vigil planteaba que el aborto no debía ser legal, sin importar ninguna causa: “Cuando una niña es violada es un acto violento. ¿Frente a ese acto de violencia vamos a responder con un acto más violento aún? ¿Con la muerte de una persona que es inocente? Hay dos vidas, y como país se debe salvaguardar la vida de la niña embarazada pero también del niño por nacer”. Vigil también es parte del Instituto de Investigación en Salud Reproductiva (RHRI) que proporciona afirmaciones médicas, investigación y capacitación para la app Femm, donde promueve la abstinencia sexual como método para la planificación familiar.
La primera vez que Mara entró a su página web, a primera vista no le pareció tan conservadora ni la diferenció de otras organizaciones que sí promueven la ESI. Siguió clickeando, adentrándose en sus programas y leyendo sus investigaciones, hasta que encontró algo que la hizo sospechar: “Lo más raro es que en vez de fomentar cuidados para la sexualidad, como pasa en general con la ESI, directamente la desalientan. El método que promueven es la abstinencia, ¿y qué hacemos si elegimos otro camino? Siento que es peligroso, porque deja a muchos afuera y está desconectado de la experiencia real de cómo vivimos”.
En la sección “logros” de la web de Teen STAR (que empezó a operar en Argentina en 2019) figura el retraso en el inicio de la actividad sexual de los jóvenes. También, entre los informes que difunden, destacan el dato de que entre los jóvenes pertenecientes al programa que estaban sexualmente activos, un 20,5% interrumpió su actividad sexual. Y en otra de las investigaciones que comparten, refieren que la abstinencia aplicada fue efectiva en la prevención de embarazos adolescentes no intencionados.
Dentro de los contenidos que abordan en sus cursos desarrollan “el control de las conductas”, “matrimonio, familia y paternidad”, “inicio de la vida y valor de la vida humana” y “métodos de planificación familiar”. Desde esta perspectiva, Teen STAR relaciona fuertemente a la sexualidad con la reproducción: una mirada limitante a lo biologicista y heteronormativo, sin tener en cuenta la diversidad de cuerpos, orientaciones sexuales y el sexo vinculado al placer.

Desde diferentes argumentos y teorías, todos los caminos de Teen STAR conducen a la abstinencia. En una de sus afirmaciones dicen que los cambios en las actitudes preceden a los cambios de conducta, por eso hay que mentalizarse y luego eso pasará al acto: “Los cambios en actitudes hacia la abstinencia primaria (decidir abstenerse de la actividad sexual sin haberla iniciado antes) o secundaria (decidir abstenerse de la actividad sexual una vez que esta ya ha sido iniciada) son cambios significativos. Cuando estos son incorporados, es esperable una percepción holística y transformadora de la vida”. Según esta fórmula holística focalizada en el individuo, y no en los contextos sociales, la abstinencia solo puede derivar en respuestas satisfactorias: “Teen STAR cumple con estas condiciones y sus resultados han mostrado: A) aumento de la tendencia a la abstinencia, B) interrupción de la actividad sexual y C) adquisición de la idea de responsabilidad personal en las decisiones acerca de cuándo uno debe entregarse al otro”.
Sin embargo, la promoción de la abstinencia como método eficaz es contrario a lo que señalan muchas fuentes expertas, por ejemplo la Organización Mundial de la Salud: “Existen pruebas claras de que los programas basados únicamente en la abstinencia, en los que se instruye a los jóvenes a no mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, son ineficaces para prevenir la actividad sexual temprana y comportamientos de riesgo, y pueden ser perjudiciales para la salud sexual y reproductiva”.
De la ESI a la educación emocional
La ley nacional 26.150, vigente en Argentina desde 2006, establece que los estudiantes tienen derecho a recibir educación sexual en todos los niveles del sistema educativo, adaptada a cada etapa y contexto cultural. Hablando hoy con jóvenes que están en edad escolar se puede notar que eso no se cumple: está librado al azar o la voluntad de cada escuela. Para Franco -que tiene 19 años, vive en Chaco y sigue en el secundario-, “es importante educar a los profesores para que tengan más herramientas para implementar los contenidos”. Juampi tiene 17 y va a una escuela religiosa en provincia de Buenos Aires. Recibió una sola clase de “algo parecido a la ESI” donde le explicaron sobre métodos anticonceptivos, lo que sí tuvo fueron varias charlas de “educación emocional, donde hablan de la idea de cómo ser feliz con los valores religiosos”. Lionel tiene 17, vive en La Pampa y trata de informarse sobre ESI por su cuenta, con lo que ve en internet. Tiene una posición crítica y comprometida, lo que a veces lo lleva a confrontar con lo que se vive en su escuela: “Que sea el mismo presidente o las autoridades que nos gobiernan quienes fomentan los discursos de odio y violencia impacta mucho. Uno toma esa figura como ejemplo. ‘Si el presidente lo hace, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo?’ Vi eso últimamente en la escuela, compañeros que dicen que hay terminar con la homosexualidad, que los homosexuales son el mal de la tierra”.
Uno de los argumentos recurrentes de quienes se oponen a la ESI es la denuncia de un "adoctrinamiento ideológico" en las aulas. Plantean que la enseñanza no se limita a contenidos biológicos o sanitarios, sino que introduce perspectivas de género, diversidad y derechos que influyen en las creencias y valores personales de los estudiantes. Desde esta postura, la ESI es una intromisión estatal que vulnera principios tradicionales sobre la sexualidad, la familia o el género. Y entre quienes levantan estas banderas, una de las organizaciones de mayor visibilidad es Padres Unidos.
Padres Unidos, que comenzó a aparecer en público en Argentina en 2024, se pronuncia “en contra de los contenidos con ideología de género y la sexualización de los niños en la escuela”. Está conformada por docentes, abogados, psicólogos y representantes de distintos sectores que rechazan “los lineamientos curriculares de la ESI que se utilizan como un canal de adoctrinamiento en las aulas”. Una de sus principales justificaciones es que esta educación les quita la potestad de sus hijos y el derecho que ellos tienen de elegir qué tipo de valores le quieren enseñar.
Dentro de su web, se puede encontrar una galería de contenidos que se oponen a todo lo que la ESI enseña. Por ejemplo, en el texto Disforia de Género, una etiqueta sin sustancia, la socióloga Analía Vitale Rosenbrock plantea que “la disforia de género se transformó en un autodiagnóstico: un sentimiento innato y personal que solo el propio individuo puede identificar, intocable para cualquier opinión externa. Esto empodera a los menores a declararse trans o no binarios sin necesidad de evaluación profesional, basándose únicamente en su percepción”.
Vitale Rosenbrock también firma otro escrito en oposición a la Ley de Identidad de Género: “El problema no solo es eliminar los contenidos de género en la ESI, porque la Ley Nacional de Identidad de Género reconoce el cambio legal de sexo, perjudicando a las niñas y mujeres en competencias deportivas y cárceles. Mientras esta ley no sea abolida, seguirán en conflicto los derechos basados en su sexo lo que desafía a informarse y actuar”. La ESI y la ley trans: ¿qué significa para las niñas y mujeres?
Padres Unidos promueve una cruzada pública en contra de las infancias trans. Uno de los capítulos más fuertes de esa batalla fue la campaña para frenar el Congreso organizado por el grupo Transformando Familias, que se iba a hacer en Tucumán: “Ese Congreso busca legitimar la hormonización y mutilación de niños, algo que contradice el principio de protección integral de la niñez… Lejos de proteger, estas prácticas contradicen el principio de protección integral de la niñez, que nuestra Constitución y los tratados internacionales imponen como deber al Estado”, publicaron.
¿A qué punto de la Ley de identidad de género se referirán cuando hablan de mutilaciones de niños? Y acerca de la hormonización, tampoco es la única vía para que un género no alineado a las convenciones biológicas sea reconocido. La Ley 26.743 sancionada en 2012 establece en su artículo 11 que los menores de edad no pueden cambiar el sexo y su nombre de pila en el DNI a menos que su tutor de su consentimiento, y en el caso de que la persona menor de edad y su tutor no lleguen a un acuerdo, lo resolverá un juez.
En línea con el calor de estos discursos y una malinterpretación de la norma que despertó la atención mediática, este año se “modificó” el artículo 11. En verdad este anuncio fue una desinformación (o lo que suele decirse “hacer humo”) porque el artículo ya establecía que estos procedimientos sólo pueden realizarse en personas mayores de edad. Esta modificación tuvo sus consecuencias, ya que paralizó la atención de muchos adolescentes que se encontraban en tratamientos con inhibidores de hormonas, los que suelen ser reversibles. En referencia a este anuncio, la doctora en Derecho Marisa Herrera señaló que “la intervención judicial conculcaba el principio de autonomía progresiva de los adolescentes, en especial entre los 16 y 18 años”, ya que “la última parte del artículo 26 del Código Civil y Comercial dispone que estos adolescentes son considerados como un adulto para el ejercicio de derechos o actos para el cuidado del propio cuerpo”.
Luego de la campaña de desinformaciones que promovió Padres Unidos, el Congreso Transformando Familias fue suspendido. “Tales hechos generaron un clima adverso para garantizar la seguridad y el bienestar de las 521 personas preinscritas, así como de quienes integran y acompañan esta organización”, dijo el grupo en un comunicado.

Tras ese episodio Padres Unidos organizó una nueva cruzada para cancelar otro espacio: el 2do Congreso Nacional de Niñeces y Juventudes Trans, que estaba previsto para el 17 de noviembre en Córdoba. “Queremos compartir la preocupación que tenemos ante la situación de hostigamiento, amenazas y persecución que estamos atravesando”, dijeron desde la organización La Casita Trans en un comunicado: “Reaparecieron organizaciones y personas individuales que a través de las redes sociales ejercen violencia sobre nuestra organización y sobre quienes la integramos”.
Padres Unidos también estuvo a cargo de la presentación del último libro de Miriam Grossman -psiquiatra y activista estadounidense alineada con organizaciones ultraconservadoras-, en un acto que realizaron en conjunto con la Universidad Católica Argentina y la organización Citizen Go. Grossman se opone a la educación sexual en las escuelas y a la atención médica que afirma el género para las personas trans, a la par que promueve la terapia de conversión para personas homosexuales, una práctica que la comunidad científica no recomienda por sus amplios efectos adversos, entre los que se encuentran las tendencias al suicidio.
En los primeros minutos de la presentación de su libro ¿Qué le están enseñando a mi hijo?, Grossman dijo que le llegaban pacientes con ITS (infecciones de transmisión sexual) por tener una vida sexual activa. Y advirtió que la vida sexual casual puede traer consecuencias tan grandes que “las jovencitas vienen preocupadas por cáncer”. En el evento, la psiquiatra contó que a partir de estas consultas de sus pacientes se puso a estudiar sobre la educación sexual y vio que está atravesada por “una ideología sobre la libertad sexual”. Y aseguró, sin grises: “Si vos tenes libertad sexual, sacrificás tu salud sexual”, asegurando que la manera de evitarlo es esperar el momento adecuado y de esta forma “incluso hasta en el matrimonio, no tiene que preocuparse de estas enfermedades”.
El presentador de Grossman fue Nicolás Ponsiglione, escritor de “El Fraude en la Educación Sexual Integral”, quien agregó que hay un ataque contra la fertilidad del hombre y de la mujer y sobre la construcción de la familia, con el objetivo de disminuir la población mundial. Este autor afirma que la “hormonización es una castración química para las personas”, y dice que está avalada por la llamada “perspectiva de género".

El 28 de abril de 2025 Juan Carlos Pagotto -senador por La Rioja de La Libertad Avanza- organizó junto a Padres Unidos una “Jornada de concientización contra la sexualización de los niños”, en el Salón Azul del Senado de la Nación. Pagotto viene de una familia ligada al Derecho, tristemente célebre por la defensa de abusadores y represores.
Pagotto estuvo involucrado en diversas polémicas en primera persona. Fue defensor de Patricio Pioli, en un caso histórico donde por primera vez en Argentina un hombre fue condenado por difundir material íntimo sin consentimiento. Además, participó en la megacausa Menéndez, donde representó al exjuez federal de La Rioja, Roberto Catalán, y a Roberto Ganem. Actualmente está impulsando una ley “contra las falsas denuncias de abusos sexuales para agravarlas y volverlas no excarcelables”.
Durante la Jornada contra la sexualización en el Senado, la directora de Padres Unidos, Graciela Spinelli, anunció que en conjunto a un grupo de abogadas presentarían un escrito denunciando el peligro de la “narrativa que avasalla la infancia y su inocencia a partir de una de una imposición ideológica y la sexualización que están expuestos en las aulas”. En ese acto estuvieron varios padres dando testimonio de las “consecuencias de la ESI en las escuelas”. Fabián, uno de ellos, empezó preocupado por el caso de su hije, que se identifica no binarie y a partir de una clase de inglés dijo que quería que lo llamaran por otro nombre, diferente al que le asignaron al nacer. Fabián expuso su repudio a la escuela, por acompañar al cambio de nombre en las listas sin su permiso. “Ahí tuve la certeza de que la escuela no me brindaba las garantías de ser un lugar seguro para mi hija”, dijo.
El discurso del padre coincidió con la opinión de otros: “¿Cómo se entiende que por un lado que la ESI intenta prevenir abusos y por otro se permita compartir un mismo baño a nenes y nenas? O sea, un cambio de nombre expone a nuestros hijos a compartir un baño con niños de otro sexo sin medir consecuencias. Esto, lejos de prevenir, confunde”, dijo con extrema preocupación, aunque no hay evidencia de que compartir baños incremente los casos de abuso o vincule a estos espacios con un mayor riesgo para las infancias.
Padres Unidos tiene una campaña circulando llamada “No autorizo”. Se trata de un mecanismo para que los padres manden a las escuelas una notificación diciendo que no están a favor de que le enseñen a sus hijos sobre cualquier contenido en torno a la Educación Sexual Integral: “Esta acción es parte de la gran campaña de concientización que llevamos adelante en cada rincón del país, porque creemos que cada familia merece estar informada y tener herramientas para defenderse frente a contenidos abusivos que muchas veces se imponen en las escuelas”.
Libertad, pero no tanta
Con mis hijos no te metas es un grupo que surgió en Lima, Perú, en diciembre del 2016, cuando el gobierno decidió dar un enfoque de género en la Educación y otras áreas de la administración pública. Aunque los miembros del colectivo aseguran ser independientes de cualquier ideología política y religiosa, entre sus integrantes abundan creyentes de la derecha cristiana. El movimiento tendió su brazo en Argentina exigiendo la derogación de la Ley del Aborto Legal y la de Educación Sexual Integral (ESI) y tiene múltiples conexiones internacionales, siendo uno de los principales opositores organizados a la implementación de la ESI.
Bajo la bandera de que “los hijos son de los padres, no del Estado”, sostienen que la ESI encierra una “ideología de género”, promueve la sexualización temprana y arruina el rol de la familia tradicional. En sus ideas alineadas a las corrientes “libertarias” el Estado es un enemigo que estaría usurpando el papel de los padres, construyendo un dilema Estado vs. familia y asociando la ESI con la pérdida de poder parental. De esta forma se instala la creencia de que aquel que apoye la ESI está perdiendo y entregando la mente de sus hijos a un poder que piensa corromperlos. Para CMHNTM, la ESI es un “delirante objetivo que colisiona con el propósito original por el cual se construyó socialmente el Estado, que es una entidad al servicio del ciudadano y no un soberano que impone un dogma a sus súbditos”.
Si nos remontamos al 2018 hay un ejemplo del carácter que moviliza a este colectivo. En un video difundido entre padres y madres de la organización, la diputada nacional del partido La Libertad Avanza, Nadia Márquez, dice que con la reforma de la Ley de ESI el Estado pretendía “robarle sus hijos, apoderarse de ellos y educarlos ideológicamente”, y que además la ESI lleva a “la iniciación sexual temprana”, entre otras desinformaciones. Esta campaña llevaba el sello #ConMisHijosNoTeMetas.
En simultáneo, se difundieron audios donde afirmaban que durante las clases de ESI eran los mismos docentes los que supuestamente obligaban a estudiantes a desnudarse, a tocarse entre sí en sus “partes íntimas”, a practicar posiciones sexuales, hombres con hombres, mujeres con mujeres, obligaban a varones a vestirse de mujer y viceversa. Sus discursos representan claros ejemplos de narrativas desinformantes, ya que atribuyen a la ESI escenas propias de la pornografía o del abuso.
En diciembre de 2023 fue Néstor Mercado, el pastor que es también vocero y representante del CMHNTM en la Argentina, quien dijo en una nota con diario Perfil que “los hijos son de papá y mamá y no son del Estado”. En la misma afirmaba que “la ideología de género propone una nueva concepción antropológica y filosófica del ser humano, basado en los pensamientos subjetivos y fantasiosos mas no en la realidad ‘objetiva y verificable’ de nuestra naturaleza y esencia humana”.
Son estas frases las que allanan el camino para poder desglosar una trampa detrás del discurso: la lógica argumentativa del movimiento se sostiene diciendo que la “ideología de género” es un concepto apartado de “la realidad objetiva”. Este es un modus operandi frecuente dentro de Con Mis Hijos No Te Metas, quienes buscan apelar a la sensibilidad para validar los discursos, dejando de lado la parte central de cualquier debate: los argumentos.
Néstor Mercado fue invitado en junio de 2025 a predicar en la Iglesia Bautista Muros de Salvación, ubicada en Don Torcuato, partido de Tigre. Su conferencia se tituló “La Batalla Cultural: el peligro de la ideología de género” y consistió en una lectura bíblica sobre temas como “el nuevo orden mundial”. Durante el evento, el pastor se manifestó públicamente a favor del gobierno de Javier Milei: “Estoy contento porque sé que es inevitable pasar por este camino de conflicto para lograr un resultado final”. La conferencia tuvo la participación de Abigail Mercado, que fue candidata a diputada nacional por el Partido Libertario.
Ya en 2006 Néstor Mercado se había manifestado contra la Ley de Educación Sexual Integral, cuando en conjunto con Nancy García -una militante católica provida que creó una página en Facebook para replicar el modelo peruano y construir una red federal de referentes-, María Ángeles Márquez y Naomi Vera conformaron el núcleo organizador del movimiento a nivel nacional. Con esto queda claro que CMHNTM resulta una alianza estratégica entre sectores católicos y evangélicos.
El discurso de CMHNTM repite tres ejes: la defensa de la vida y la familia tradicional entendida como base moral de la sociedad. El rechazo a la “ideología de género” tomada como una amenaza cultural y política. Y la reivindicación de la libertad de los padres para educar a sus hijos según sus valores religiosos y morales.
En Argentina, CMHNTM tuvo su mayor visibilidad pública durante el debate parlamentario por la legalización del aborto en 2018, una coyuntura que reorganizó al sector provida. Estas acciones marcaron la entrada definitiva de CMHNTM en la escena pública y lograron a su vez hacerse un nombre dentro del movimiento conservador argentino.
Las narrativas desinformantes sobre la ESI que antes estaban reservadas a sectores de la sociedad civil hoy son parte del discurso del Gobierno nacional de Argentina. Desde su asunción en diciembre de 2023, e incluso en campaña, el presidente Javier Milei se posicionó abiertamente en contra de la ESI. Y una vez en el cargo lo intensificó. Al año de asumir, el presidente dio un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos que lo llevó a la portada de diarios en todo el mundo por enfocarse contra la “ideología woke”.
En Davos el Presidente vinculó a la “ideología de género” con el abuso infantil. Sus palabras textuales fueron: “Cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto, quiero saber quién avala esos comportamientos”. Este ejemplo universalizante partió del caso singular de una pareja homosexual de Estados Unidos, condenada por abusar de sus hijos adoptivos. Es fundamental resaltar que no existe ningún tipo de evidencia de que las personas homosexuales tengan mayor probabilidad de cometer abusos sexuales a menores. Lo que sí existe son estudios que señalan que la mayoría de los abusos son cometidos por parte de hombres heterosexuales dentro del entorno familiar o social.
¿Qué pasa en la sociedad cuando el presidente de un país no solo incita al odio si no que basa sus discursos en prejuicios personales? Hacerse esta pregunta permite entender mejor el clima social donde se gesta la desinformación en torno a la ESI, así como los discursos de odio que la sostienen. Según plantean los Ernesto Calvo y Natalia Aruguete en el libro Fake news, trolls y otros encantos (Siglo XXI), “en el mundo de las fake news buscamos datos que confirman nuestros prejuicios, los publicamos en las redes sociales con el objetivo de dañar a nuestros oponentes políticos y aceptamos que nuestras creencias y los datos fácticos que las justifican se distingan de las de quienes nos atacan”.
Milei en Davos también habló de la identidad de género, y afirmó que “con la ideología de género se está dañando irreversiblemente a niños sanos mediante tratamientos hormonales y mutilaciones. Como si un menor de cinco años pudiera prestar su consentimiento para semejante cosa”; misma falacia que se replicó en la Jornada contra la sexualización del Senado y que los especialistas en el tema niegan, ya que la mayoría de los tratamientos de hormonización se realizan a partir de los 16 años.
Cuando el Gobierno habla en términos categóricos y asocia “ideología de género” con abuso infantil, ese enunciado sale del terreno de la opinión privada y adquiere peso público: los medios lo publican, la sociedad lo reproduce y las audiencias lo perciben como un alerta legítima.
El actual despliegue de narrativas anti ESI se da en paralelo con algunas medidas de Gobierno como la apertura del 0800-Convivencia-Escolar, un canal promovido por el Ministerio de Capital Humano para que docentes y estudiantes denuncien el “adoctrinamiento” en las escuelas que genera terreno para la persecución: los docentes temen implementar la ESI por las posibles denuncias. Por otro lado, el Gobierno anunció que descontinuará el presupuesto específico destinado a la Educación Sexual Integral en 2026, desvinculando al Estado de la responsabilidad directa en su implementación, lo que va a generar desigualdades profundas entre provincias según su capacidad de ejecución local. A esto se suma que se eliminan por completo metas clave relacionadas con el asesoramiento a adolescentes, la capacitación docente y la distribución de medicamentos para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). También se interrumpió el envío de métodos anticonceptivos y preservativos a algunas provincias. Y el presupuesto del 2026 del Plan ENIA se reduce un 85% en relación a 2025, lo que representa menos del 3 % de lo invertido en 2023.
El “Movimiento Federal X Más ESI” realizó un informe en diciembre del 2024 donde alertaron sobre este tema: “Los Institutos de Formación Docente muestran una situación heterogénea y preocupante, ya que la carencia de cursos y capacitaciones acerca de las temáticas clásicas y las nuevas temáticas de la ESI provocan un vaciamiento pedagógico del sentido de la Ley y habilitan un avance de ideas y discursos que distorsionan y denigran su perspectiva”.
Mientras se recorta, las cifras de ETS no paran de aumentar. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, los contagios de sífilis crecieron un 20,5% respecto al año anterior, el cual ya había sufrido un aumento. Las tasas más altas son entre los jóvenes de 20 a 24 años predominando las mujeres, aunque esto podría ser mayor, ya que solo depende del acceso que de quienes tienen acceso a un diagnóstico.
La disminución del uso del preservativo, la eliminación de contenidos de ESI o el cierre del plan ENIA pueden ser leídas como noticias separadas; pero tienen un lazo directo si se ven en simultáneo con el aumento de las ETS y los embarazos adolescentes no intencionales (durante sus seis años de implementación, el plan ENIA permitió reducir en casi un 60% la tasa de embarazos adolescentes no deseados en las provincias donde se aplicó).
En paralelo a los discursos gubernamentales, este año se viralizaron varios memes o videos de “humor” difundiendo contenidos desinformantes sobre temáticas que aborda la ESI. Por ejemplo, una canción de una banda de trap uruguayo que se hizo viral en TikTok, alcanzando más de un millón de visualizaciones en YouTube, afirma que “no cuenta si no es ‘a pelo’”, refieriéndose a la práctica de tener relaciones sexuales sin preservativo. En TikTok muchos jóvenes publicaron videos cantando esta canción replicando la idea de que no usar preservativo es “cool” o deseable. Esto también puede ser leído como una noticia suelta, pero si se la une a estadísticas cobra otra relevancia: solo el 17% de los jóvenes afirman que usan preservativo en todas sus relaciones sexuales.
Los virales se multiplicaron. Un chico que entre risas muestra su disfraz de “mujer violada” de su viaje de egresados, la polémica publicidad de una estación de servicio que simula el secuestro de una mujer al meterla en una bolsa de consorcio y subirla a una camioneta y un grupo de streamers que discuten al aire que “el consentimiento es injusto”. La mayoría de estos grupos, luego de los hechos, salieron a dar un comunicado pidiendo disculpas. ¿Qué pasa con estos chistes? ¿Qué clima social estamos viviendo para que reaparezcan estas narrativas violentas como algo gracioso?
Ana, una estudiante de 17 años de la provincia de Misiones, estaba en tercer año del secundario cuando la frase de una profesora le hizo clic en la cabeza: “Ante cualquier situación que ponga en peligro nuestra integridad como persona, tienen que recurrir a un adulto que los ayude”. En esa clase donde por primera vez le ofrecieron la posibilidad de hablar, Ana se sintió cómoda para explicar lo que le había pasado sin temor a que la castiguen. También supo que no era cariño y que ella no había provocado. La habían abusado sexualmente: “Mientras más hablaba con esa profesora más lo entendía: sufrí un abuso, no tuve la culpa. Recién ahí pude explicar lo que me pasó. En la escuela aprendí lo que antes evitaban decirme: los límites, el respeto sobre mi cuerpo y el valor de mis palabras. Poniendo palabras al dolor y buscando información aprendí de mí como persona y también sobre mis derechos”.
Hay cientos de historias como las de Ana, que pudieron decirlo gracias a la ESI. Jóvenes de todo el país que encontraron en la escuela un lugar para expresarse sin temor a venganza ni castigos (recordemos que la mayoría de los casos de abuso en menores se da en contextos intrafamiliares). Por eso, cada vez que se escuchan los conceptos de “adoctrinamiento”, “orden natural” o “ideología de género” conviene frenar un momento y usar el método “permitime dudarlo”, ya que la repetición de estas expresiones no es ingenua ni azarosa: funciona como una máquina persuasiva que simplifica, distorsiona y genera la sensación de peligro; de amenaza. Por Ana, por quienes están en la escuela y todavía no pudieron decirlo, por la salud a corto y largo plazo, por el respeto a ser libres y por la felicidad. ¿Adoctrinamiento? Permitime dudarlo.
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