Milei, la ORT y la hipocresía

El presidente dio un discurso sobre “ética y política de Estado” en la Escuela ORT donde despotricó contra la oposición, el marxismo y los periodistas. Las contradicciones de un gobierno que luego denuncia el adoctrinamiento escolar.
Una nota publicada en Tiempo Argentino
Quizás algunas familias del barrio porteño de Almagro se hayan comunicado ayer con la línea telefónica favorita de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello: la que permite denunciar adoctrinamiento escolar. Si tal cosa existe, Javier Milei lo representó muy bien en la Escuela ORT, una de las instituciones educativas más importantes de la comunidad judía argentina. El primer mandatario dio un discurso de más de 40 minutos frente a un auditorio de estudiantes de cuarto y quinto año “voluntarios” y pocos adultos a propósito del epílogo de su nuevo libro La moral como política de Estado.
Es deseable que un presidente recorra escuelas. Sobre todo, para escuchar a las comunidades educativas, poner en valor el trabajo de maestras y estudiantes y atender a sus necesidades. Milei debería prestar atención al estado de las aulas de los establecimientos públicos, cuya infraestructura sufrió un recorte del 89 por ciento respecto a 2023; al pluriempleo de sus profesores, que hacen de Uber para llegar a fin de mes; a la falta de tiempo de las familias, cada vez más precarizadas, para dedicarse a sus hijos; y a las demandas de más acompañamiento de niños, niñas y adolescentes frente a la pobreza infantil, la soledad de las pantallas y los padecimientos de salud mental.
El referente libertario visitó solo dos escuelas secundarias en casi tres años. Ambas, porteñas y privadas. La suya, el Instituto Cardenal Copello en Villa Devoto, donde se burló de un chico desmayado. En esta oportunidad, la ORT, en el marco de su aniversario número noventa y en medio de un megaoperativo que incluyó francotiradores en el techo.
Se suponía que la charla iba a ser sobre “Inteligencia Artificial y ética”. Sí, el mismo presidente que pretende entregar nuestras tierras y le promete seguridad jurídica y beneficios impositivos a las grandes tecnológicas para que desembarquen con data centers en la Patagonia.
Sin embargo, la IA apenas fue mencionada. El discurso consistió en la fundamentación judeocristiana de la ideología del capitalismo de libre mercado, en tanto “sistema que Dios preparó a través de la ley". Defendió su gestión en términos económicos y afirmó que no cambiará el rumbo a pesar de las presiones. Trató a sus adversarios políticos de “jugar sucio” y de tener una “baja estatura moral”. Un tono de campaña como mínimo desubicado en una escuela secundaria.
Milei, escuelas y adoctrinamiento
El jefe de Estado fue más allá. Acusó al marxismo de ser “un programa satánico que en vez del paraíso te trae el infierno”, despotricó contra “el populismo y la demagogia” y contra los periodistas. Hasta arengó a los adolescentes a abuchear a la prensa: “Si quieren hacerlo más fuerte, se los voy a festejar”. La máxima autoridad de la Nación. Ejemplo a seguir.
En su apelación recurrente de citas bíblicas, Milei aludió al Deuteronomio. “No se dejen engañar, no hay tercer camino. O eligen el bien o eligen el mal. Elegimos el bien, prosperamos. Elegimos el mal, nos hundimos. No hay mucho más que hacer. Está todo dentro de nuestras manos”, enfatizó.
Un cúmulo de binarismos moralizantes que va a contramano de lo que hacemos los docentes en las escuelas: poner en juego saberes fundamentados con rigor científico, historizarlos e inscribirlos en distintas tradiciones disciplinares, explicitar las discusiones que los atraviesan. Arrojar preguntas que les permitan a los estudiantes encontrarse en una reflexión común y construir una opinión propia.
Habría que preguntarse qué balance hacen las autoridades de la ORT de las formas autoritarias del presidente. Ex alumnos, trabajadores y familias ya habían manifestado su repudio en un comunicado antes de que ocurriera el evento: “Javier Milei representa aquello que hoy va en contra de los fundamentos democráticos y de convivencia política que tanto costó recuperar en las últimas décadas en nuestro país.
Un ciudadano, y un Presidente, que se ha referido a periodistas como ‘mierdas humanas’; a quienes adhieren ideológicamente a partidos y movimientos de distintas corrientes políticas como ‘enfermos mentales’; a quienes han impulsado la legalización del aborto como ‘asesinas de niños’; a quienes expresan su amor por personas de su mismo género como ‘pedófilos’”.
La enumeración habla por sí sola. A cualquier director/a de escuela se le iniciaría un sumario por menos de la mitad de esos dichos. El desprecio con el que Milei se refiere a quienes no piensan o viven como él es antagónico a la lógica escolar, porque la escuela es (o debe ser) lugar de la tramitación pacífica de conflictos, del pluralismo y la diversidad. Los estudiantes lo saben.
Por eso, un grupo de chicas hizo una performance con pañuelos verdes –símbolo del aborto legal– en la entrada del establecimiento y otros llevaron sus remeras con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”. No habrán salido en las fotos que difundió el presidente rodeado de chicos, ni habrán tenido posibilidad de réplica, pero allí estuvieron. Y allí estarán. La verdadera libertad.


