"Enredades": ¿Cómo se vincula la juventud con la fe católica y el feminismo?

Por Magdalena MeyerhoffEn Actualidad
"Enredades": ¿Cómo se vincula la juventud con la fe católica y el feminismo?

"Decidir es sagrado, justo y necesario", se leía en un pañuelo que circulaba por las calles de Córdoba en la mochila de una chica. Era la intervención que habían realizado desde Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) en la primera marcha del Ni una Menos, el 3 de junio del 2015. Por ese entonces, la agrupación ya existía hacía más de 30 años, pero no tenía un espacio para su comunidad juvenil.

“Me acuerdo que tuvimos reuniones en las que surgió la necesidad de tener un espacio de diálogo entre jóvenes de diferentes provincias, queríamos saber si compartíamos las mismas dudas, si nos estaba pasando lo mismo", cuenta Milagros Acosta, participante desde el inicio de la organización. "Ansiabamos tener un lugar propio para poder debatir, para poder ser protagonistas, para construir ideas desde nuestra organización". 

Milagros, docente de nivel inicial y actual coordinadora de la Red de jóvenes federales de CDD, recuerda que esta forma de compartir se transformó durante la pandemia a través de la virtualidad. “Pero retomamos la presencialidad ni bien pudimos, sentíamos que era necesario". Fue durante esos años cuando hablaron de realizar un encuentro nacional, que finalmente tuvo lugar en Córdoba, en el 2023. Con 21 representantes provinciales, fue el momento en el que la organización pasó a denominarse oficialmente Enredades, consolidando su identidad y potenciando nuevos liderazgos. 

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Hoy, la red articula a activistas de entre 18 y 30 años en 11 provincias del país: Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires, Misiones, Río Negro y Santa Cruz.

Para Sol Santa Cruz, psicóloga, trabajadora social e hija de pastores, que la propuesta se haya vuelto tan federal es de suma importancia para descentralizar la participación fuera de los centros urbanos habituales. "Poder estar a lo largo y a lo ancho del país hace la diferencia. Es saber que tenés un lugar cerca donde te pueden escuchar", reflexiona. Y frente al escenario socioeconómico y político actual, también es donde Sol, quien actualmente lidera al grupo de adolescentes de la iglesia de su mamá y su papá, encuentra tanto valor en este entramado: "Para mí es un sostén cotidiano, está siendo no solamente un lugar, sino una red de contención frente a situaciones complejas que suceden todos los días".

Uno de los ejes pedagógicos de Enredades es la Educación Sexual Integral (ESI) anclada en la territorialidad. En cada barrio, reparten cartillas interactivas y guías con perspectiva teológica feminista. Como explica Milagros: "Nuestro gran desafío es que haya ESI en todos lados: en una cancha, en una iglesia, en un club, en donde sea".

Sumado a esto, la comunicación digital y las nuevas tecnologías también se convirtieron en herramientas estratégicas. Para este año prepararon la segunda edición de su programa Enredades Stream, que arrancó el 12 de septiembre en formato de radio abierta durante el Congreso Latinoamericano y Nacional de ESI. "El streaming es una nueva forma de poder llegar a las juventudes; en vez de ir a contar nuestra experiencia en un panel, queríamos hacerlo vivo", señala Milagros.



Este año también publicaron Lentes de Esperanza, tres cortometrajes grabados por las propias integrantes con sus celulares para abordar la ESI, la diversidad, los pueblos originarios y el cuestionamiento a los fundamentalismos religiosos. Esta última historia se filmó dentro de la iglesia evangélica de Corrientes, donde vive Sol. Para ella, filmarlo allá significó no olvidar de dónde vienen, sus raíces, sus territorios. "Y nada mejor que poder seguir haciéndolo desde lo colectivo, de compartir y pensar con otras juventudes, de seguir viviendo experiencias reales en el territorio de nuestras comunidades", agrega. 

Una particularidad distintiva de Enredades es que la mayoría de sus activistas son personas creyentes y cristianas que se definen también como feministas y defensoras de los derechos humanos. "Católicas me abrazó en la lucha militante. Yo era una piba que recién terminaba el colegio, que levantaba la bandera del pañuelo verde, pero que al mismo tiempo se sentía en contradicción por venir de un pueblo del interior de Salta. Yo era parte de una tradición muy católica", relata Luz Marlene Maidana, estudiante de abogacía e integrante de la Red de Jóvenes. "Pero fue desde esa contradicción cuando me encontré con Católicas, quienes abrazaron esa espiritualidad y la convirtieron en símbolo de resistencia".

Citando la reflexión de Jean-Paul Sartre sobre la libertad humana de elegir qué hacer con aquello que nos ha sido dado, Luz reflexiona sobre el impacto transformador del acompañamiento que recibe en la red: "Para mí tuvo un significado magnífico que aportó claridad en esa sensación ambivalente entre si estaba bien ser feminista o si estaba bien ser católica. Eso se terminó de derrumbar para poder continuar luchando, resistiendo desde esa identidad". 

Milagros coincide y enfatiza que abogar por una educación laica no implica oponerse a las creencias religiosas: "Defiendo una educación laica justamente porque soy católica y creo que la fe es una elección personal, no algo que deba imponerse. Para mí, la educación y la religión son ámbitos que pueden convivir, pero no deben confundirse". Para ella, una educación laica no significa estar en contra de la religión: “Al contrario, significa garantizar que todas las personas puedan aprender, preguntar, cuestionar y construir sus propias ideas sin que una creencia particular se imponga sobre las demás".

La confianza depositada en las nuevas generaciones es el motor principal de la militancia para Milagros: "En Católicas creen en las juventudes, porque no queda todo en dichos, hay acciones que se hacen realidad, hay compromiso en escucharnos". Y suma: "Este trabajo colectivo nos permite reconocernos como parte fundante en la defensa permanente de los derechos conquistados".

Ese compromiso llevó a Milagros a representar a la red en el Foro Político de Alto Nivel de la ONU en Nueva York, donde expuso sobre juventudes, perspectiva de género y desarrollo sostenible. "Por esto siento que no somos solamente jóvenes que participamos de actividades, somos jóvenes que estamos creando, que estamos produciendo, que estamos comunicando. Estamos formando y generando nuestras propias propuestas", afirma convencida de que donde hay juventudes organizadas, las voces se multiplican y los derechos se defienden.

―Este artículo fue producido en alianza con Católicas por el Derecho a Decidir―

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