“La ansiada ciudadanía plena para las mujeres sigue siendo un horizonte lejano, pero algunos pasos se han dado. ¿Podremos seguir en ese camino?”, se pregunta en esta nota Natalia Rodríguez, de Católicas por el Derecho a Decidir. El legado del Papa Francisco y los desafíos del presente para las mujeres dentro de la Iglesia.
En la Iglesia Católica las mujeres no pueden ser obispos, ni cardenales. No pueden ordenarse como sacerdotes, ni consagrar la comunión. No pueden oficiar la misa, ni absolver del pecado a quienes se confiesan en nombre de Dios. A pesar de que en el mundo hay más religiosas mujeres que sacerdotes y diáconos (según el Anuario Estadístico de la Iglesia, publicado por el Vaticano, en 2022 habían 651.012 mujeres y 183.712 varones consagrados), históricamente el rol de las mujeres en la Iglesia estuvo relegado lejos de los espacios de poder y decisión.
Natalia Rodríguez, co-coordinadora del Área de Diálogo Ecumémico e Interreligioso de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), explica que “a lo largo de la historia de la iglesia católica, se ha reafirmado un rol de subordinación de las mujeres en relación con los varones, los únicos capaces de ‘representar’ a Dios, ya que a menudo se lo sigue identificando con el género masculino” . Para la integrante de CDD, “la consecuencia de esa representación masculina de lo sagrado es que solo los varones pueden ocupar los puestos de liderazgo de la institución”.
Quien dio pasos significativos para romper con este mandato fue el Papa Francisco. Su papado se caracterizó por impulsar el rol de las mujeres dando pasitos de hormiga: costosos, pequeños, pero importantes.

Por ejemplo, la reforma de la Constitución de la Santa Sede en 2022, que permitió a las mujeres y personas laicas dirigir un dicasterio y convertirse en prefectos. Según datos de Vatican News, en diez años el porcentaje de mujeres en la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano pasó de aproximadamente el 19,2% en 2013 al 23,4% en 2023. “Las bases de la iglesia están compuestas por una mayoría de mujeres muy comprometidas en diferentes tareas pero no se las visibiliza”, advierte la artista de CDD.
“Durante el papado de Francisco, se logró abrir un poco más la puerta para escuchar y reconocer las voces de las y los católicos que desean hacer un aporte para repensar la institución”, dice Natalia y apunta: “como Católicas por el Derecho a Decidir, valoramos profundamente esos gestos y llamados de Francisco a estar al lado de quienes sufren cualquier tipo de violencia e injusticia y a tener una actitud crítica y cuestionadora, incluso y sobre todo con la propia institución”.
El 6 de enero de 2025, cuando transitaba sus últimos días, Francisco designó a la primera mujer al frente de un dicasterio del Vaticano: Sor Simona Brambilla. Un movimiento clave, tomado, tal vez, con la intuición de quien sabe que su tarea no será ya la de cosechar los frutos de un cambio, sino más bien la de sembrarlos.
La primera prefecta: ¿quién es Simona Brambilla?
Simona Brambilla fue designada el 6 de enero como la primera mujer prefecta del Vaticano en el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida. Hasta antes de 2019, todos los miembros de este organismo habían sido hombres. Se trata de un puesto para nada menor, ya que debe cumplir el rol de supervisar las órdenes religiosas, incluidas las 559.228 mujeres religiosas que tiene actualmente en la Iglesia y a 128.559 curas. “Este nombramiento tiene sus límites, ella no puede realizar algunas funciones sacramentales, por ello, se designó a un cardenal para que la acompañe en sus funciones.
Otras mujeres fueron designadas para secretarías y subsecretarias”, advierte Natalia Rodríguez.
Nacida en la ciudad de Monza, en Italia, Simona Brambilla estudió enfermería y psicología. Fue superiora general de las Hermanas Misioneras de la Consolata entre 2011 y 2023 y tuvo experiencia como misionera en Mozambique, África.
En 2023, el Papa la había nombrado secretaria del Dicasterio que hoy dirige. Al año siguiente, una periodista de Avvenire, revista especializada en la Iglesia Católica, le preguntó: “Hermana Brambilla, ¿cómo ve este nuevo avance? ¿Cree que reconoce el papel de la mujer en la vida consagrada?”. A lo que Brambilla, le respondió: “Creo que esta decisión del Santo Padre se inscribe en un camino eclesial cada vez más sinodal, abierto, inclusivo, dialógico y evangélico. La Iglesia necesita mujeres”.
A los pocos días de haber sido designada en el Vaticano, Simona Brambilla firmó su documento agregando una letra que no había sido utilizada nunca en su cargo. Escribió Prefecta. Con A.
Algunos meses más tarde, el 15 de abril, firmó otro documento tras una larga investigación solicitada por el Papa: la disolución del Sodalicio de Vida Cristiana. Una organización religiosa fundada en 1971 en Perú por Luis Fernando Figari, denunciado por abusos sexuales, psicológicos y de poder.
Pero Brambilla no fue la única mujer en ocupar cargos importantes durante el papado de Francisco. La hermana Raffaella Petrini fue nombrada como gobernadora de la Ciudad del Vaticano; antes, había designado a Barbara Jatta como la primera directora de los Museos Vaticanos; a la teóloga argentina, Emilce Cuda, como Jefa de Oficina de la Pontificia Comisión para América latina (PCAL), y a la hermana Nathalie Becquart como co-subsecretaria del Sínodo de los Obispos, por mencionar tan solo a algunas de ellas. Todos cargos ocupados, históricamente, por hombres. “La esperanza es que los puestos de toma de decisión que ocupan algunas de ellas logren ejercerse en igualdad de condiciones en relación con otros Dicasterios, por ejemplo, y que designaciones como la de la Hermana Brambilla no constituyan una excepcionalidad sino que se logre, con el tiempo, alguna especie de paridad en esos puestos de decisión”, reflexiona Natalia, de Católicas por el Derecho a Decidir.
Desafíos actuales
¿Alcanzará el legado del Papa Francisco para dejar atrás la desigualdad? “No alcanza solo con ocupar lugares de decisión sino que también la formación de un laicado comprometido con esos cambios. Por ello citaba las palabras de Francisco en relación con madurar la fe, interpelar a la institución desde las bases y comprometerse con la transformación que tanto soñamos”, responde Natalia. “Es muy complejo en una institución con una estructura tan piramidal, sin dudas”.
Recientemente, el Papa León XIV designó a Tiziana Merletti, ex Superiora General de las Hermanas Franciscanas de los Pobres, en la Secretaría del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el cargo que Brambilla desempeñó de 2023 a 2025.
“La ansiada ciudadanía plena para las mujeres sigue siendo un horizonte lejano pero algunos pasos se han dado”, concluye la representante de CDD. “¿Podremos seguir en ese camino?”, se pregunta. “Esperamos que sí, cada espacio de mujeres católicas organizadas hará lo propio”.
―Este artículo fue producido en alianza con Católicas por el Derecho a Decidir―
